martes, noviembre 25, 2008

Siento mi mente más silenciosa (bueno) y a la vez más seca (malo). Prueba de ello es que no sé qué escribir aquí.

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Ya tengo mi pc arreglado y ya he puesto wifi en casa. El resultado: escribo esto tirado en mi cama, con mi teclado.

Facebook está bien pero es un poco asqueroso. He dado con J y O. Bueno, O me agregó y yo, claro, agregué a J a través de sus amistades. Es casi como si el destino me dijera "como no vas a llamarle ahora que te encuentras mejor, pues te lo meto en tu pantalla de ordenador, que a parte de eso miras pocas cosas más".

Eso de encontrarme mejor debería ir entre comillas. Nunca me lo había pasado tan bien en una fiesta. Nunca nunca. Pero yo no soy así. Me siento muy raro. Me siento un gilipollas. Estoy seguro de que si pudiera mandar un video sobre mí al Alfred de hace cuatro o cinco meses me daría asco. Pasarlo bien es bueno, pero sé que en cuanto deje de tomar las pastillas volveré a sentarme en un rincón mirando al techo, así que no sé si realmente tiene sentido todo ésto. Además, me dejan medio anorgásmico y me paso el tiempo que estoy con mis amigos contando intimidades innecesariamente. Un asco.

¡Es que tengo impulsos que no había sentido antes! Como saludar a niños por la calle, decirle hola a los perros, bailar en fiestas, preguntar a gente por la calle y yo qué sé. Sencillamente no soy así, por mucho que me gusten los perros.

El orfidal sigue dejándome zombi hasta las cinco de la tarde y no es fácil llevar una vida así. Yo no tengo vida, de acuerdo, pero ,cuando estoy en casa de mis padres, mi padre no me deja tranquilo y parece no entender que de veras necesito tirarme en mi cama y que me deje tranquilo.

Hoy estoy muy pesimista. Seguro que influye el hecho de que 100 euros después a mi pc no le funcione ningún puerto usb, más cuando antes de llevarlo a la tienda sí funcionaban y sé que tengo que volver a llevarlo y blablabla.

En realidad lo que quiero es tener talento para hacer melodías que me gusten, saber programar, saber escribir letras que me gusten y cantarlas, saber montarlo todo bien y cerrarme en un estudio para mí sólo. Y que me busquen. Ser un poco como la gente que admiro.

A veces encuentras ese punto perfecto de melancolía adolescente y tranquilidad. Ojalá pudiera vivir solo en mi cabeza.

Estoy absolutamente desorientado. O desordenado. Yo que sé. Soy el tío más repetitivo y cansino del mundo.

Creo que voy a salir a pasear por la calle con menos gente que encuentre y me fumaré tres paquetes de tabaco. Uno detrás de otro.

Sin revisar ni nada.