miércoles, noviembre 26, 2008

Siempre he pensado que el frío es bueno para activar la parte sensible de mi espíritu. Recuerdo cuando mi cabecita era más normal y era capaz de SENTIR la música, cuando algo estallaba en mi estómago, se erizaba mi piel y terminaba llorando. Recuerdo el frío, mis manos heladas y la ventana abierta.

Ahora que hace tanto frío, estoy destapado y en caloncillos, sentado cerca de la ventana abierta y tengo la esperanza de que mi espíritu salga a través de mi piel, forme un clon vaporoso, me abrace y me diga que todo volverá, que todo saldrá bien y que a dormir. Si eso pasa, le preguntaré dónde ha estado todo este tiempo y le empujaré ventana abajo.

Qué tontería. Le diría que no me vuelva a dejar. Pero hace tanto que se marchó, en realidad, que creo que aquí dentro hay más eco que otra cosa.

Buenas noches espíritu de mí.

(sin revisar)