Hoy, mientras subía la rambla de Gavà, volviendo a casa, me he dado cuenta de como han crecido ya las hojas de los árboles. Qué suerte que cuando hace sol y calor es cuando los árboles tienen hojas. Porque si no, no tendría sombras donde esconderme por la calle. Si, por ejemplo, la Tierra estuviera más cerca del Sol, seguro que en verano haría tanto calor y habría tanta radiación que las plantas se marchitarían y las hojas se caerían y yo me asfixiaría por los sitios. Así que está bien todo como está. Aunque dicen que si pudiéramos modificar unos grados la inclinación de la Tierra y unos cuantos kilómetros la elipse de su órbita en torno al Sol, podría evitarse el efecto invernadero y todas esas cosas. Pero, claro, las ondas de radiación ultravioleta que ven los pájaros en el cielo y que usan para guiarse serían distintas y las palomas mensajeras, por decir algo, se perderían. Así que se quede todo como está y pongan más placas solares y plantas desalinizadoras. Yo es que sería súper feliz si un día, en vez de recibir una carta o un mail, recibo una paloma mensajera, pero ya no se estila. Es como cuando en el siglo XVII ibas por la calle con tu caballo y tu espada y no pasaba nada; o cuando le dabas con el guante en la cara a alguien que había mancillado tu honor o el de tu familia y luego te batías en duelo, que mola, pero ya no se estila.
Soy tonto.
El sábado pasado fue Sant Jordi. Quedé con G, que estaba en la Rambla del Raval vendiendo fanzines, chapas y más cosas en la parada que tenían los de la Llotja. Conocí un montón de gente y me colapsé un poco. Luego fuimos a cenar con V y J (E R) y una camarera me tiró media pizza encima. Una vez cenados, G y yo fuimos corriendo al Tívoli a ver a Faemino y Cansado. Y de ahí fuimos al Tacatá, que O y M pinchaban. Me lo pasé muy bien. Estoy contento. Cada vez más.
Pese a todo lo bueno, estoy tremendamente ansioso por la academia y las pruebas. Llevo una semana estancadísimo y no avanzo nada.
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Soy tonto.
El sábado pasado fue Sant Jordi. Quedé con G, que estaba en la Rambla del Raval vendiendo fanzines, chapas y más cosas en la parada que tenían los de la Llotja. Conocí un montón de gente y me colapsé un poco. Luego fuimos a cenar con V y J (E R) y una camarera me tiró media pizza encima. Una vez cenados, G y yo fuimos corriendo al Tívoli a ver a Faemino y Cansado. Y de ahí fuimos al Tacatá, que O y M pinchaban. Me lo pasé muy bien. Estoy contento. Cada vez más.
Pese a todo lo bueno, estoy tremendamente ansioso por la academia y las pruebas. Llevo una semana estancadísimo y no avanzo nada.
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